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El avezado hipopótamo que se ganó el beso de la princesa televisiva
 
Penélope Cruz y Javier Bardem presentan la película ‘Loving Pablo’ en Madrid y ambos comparten impresiones con los socios de AISGE en dos coloquios
 
MARTÍN RODRIGO
Con información de DAVID SAAVEDRA
Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha
Javier Bardem y Penélope Cruz se encuentran en uno de los más frenéticos momentos de sus ya extensas trayectorias. Al acto del 29 de noviembre en el Cine Paz de la capital llegó el primero in extremis, ya que se encontraba en pleno rodaje de Todos lo saben, la película de Asghar Farhadi donde comparte otra vez protagonismo con Penélope Cruz. La pareja de intérpretes es también el principal atractivo de Loving Pablo, que coproduce Bardem con dirección de Fernando León de Aranoa. El pase privado de la cinta, cuyo estreno llegará el próximo marzo, sirvió de antesala al coloquio que convocó la Fundación AISGE para un centenar largo de compañeros de oficio. Entre los asistentes se pudieron reconocer numerosos rostros populares, desde Imanol Arias a Inma Cuesta, Javier Cámara, Lola Herrera, Santiago Segura, Bárbara Lennie, Daniel Guzmán, Clara Lago, Carlos Areces, Natalia Millán, Javier Pereira, Hiba Abouk, Martiño Rivas, Alicia Borrachero, Carles Francino, Bárbara Santa Cruz, Pablo Carbonell, Paca Gabaldón, Juanjo Cucalón, Natalia Dicenta, Rubén de Eguía, Pilar Ordóñez, Enrique Simón, Violeta Orgaz, Francis Lorenzo, Ana Otero, Nico Romero, Mar Abascal, Manuel Bandera…
 
   La cita se repetiría un mes después en el Centro Actúa, esta vez ya con Penélope Cruz también presente ante otro centenar de invitados. Nuevamente fueron muchos los artistas consagrados que disfrutaron de la proyección y posterior charla la noche del 27 de diciembre: Óscar Jaenada, las hermanas Natalia y Celia de Molina, Carmelo Gómez, Macarena García, Sergio Peris-Mencheta, Miriam Díaz-Aroca, Manuel Galiana, Sara Miquel, Willy Toledo, Ester Gotor, Javier Godino, Aura Helena Prada, Juan Caballero, Diego Mignone, Puy Oria, Nur Levy, Juanma Navas, María Ivanova, Tomás Rosón, Victorio Zamora, Antonio Castán… A ellos se sumaron el cineasta Juan Antonio Bayona (Lo imposible, Un monstruo viene a verme), el compositor de bandas sonoras Alberto Iglesias, el rockero Leiva o el integrante del grupo Marlango Alejandro Pelayo.
 
 

 
 
 
   En los dos encuentros, que condujo y moderó Abel Martín, director general de AISGE, Javier Bardem comenzó explicando la génesis de Loving Pablo, un filme biográfico sobre el narcotraficante colombiano Pablo Escobar a partir del libro de Virginia Vallejo Amando a Pablo, odiando a Escobar. La propia Vallejo constituye en este metraje una pieza clave, pues además de famosa presentadora de televisión, fue amante del controvertido protagonista durante largo tiempo. "Una mujer complejísima", anotó Penélope Cruz. "No aspiro nunca a comprender personalmente a mis personajes, sino a meterme en sus pieles".
 
  “El proyecto empezó a raíz de una película que hizo Penélope en 1998, Blow, momento en el que tuve la primera llamada para hacer de Escobar. Desde aquella propuesta investigué sobre él y me pareció curiosa su dicotomía de energías. Me han ofrecido varios Escobares, pero carecían de esa contradicción maravillosa de interpretar”, explicó Bardem, consciente de la rémora que ha supuesto el éxito previo de la serie Narcos. “Cuando fuimos a los festivales de Venecia, Toronto y San Sebastián, en todos me preguntaban por la serie. Me he negado a seguirla porque no puedo ver a otro actor haciendo un personaje que voy a hacer yo”, sentenció. Algo diferente le sucedió con Escobar: Paraíso perdido: “Esa cinta con Benicio del Toro sí la vi porque soy buen amigo de su director, Andrea Di Stefano, pero no quería que me influyeran los acercamientos de otros intérpretes. Que grandes compañeros hayan encarnado a Pablo Escobar antes que yo hace mella, pero quería poner mi semillita, y esa es una razón suficiente para levantarse y creer en ello”.
 
 

 
 
 
   ¿Cómo hacer de colombianos y hablar en inglés? Precisamente ese es un aspecto muy alabado en la actuación de la pareja protagonista. “No ensayamos porque no había tiempo”, insistió Bardem, “lo cual a Fernando le sigue doliendo. Nos empapamos gracias a profesoras que nos hablaban con acento rolo de Bogotá para ella y paisa de Medellín para mí. Luego intentábamos no contagiárnoslos entre nosotros. Yo también aprendí de una maquilladora que decía burradas. Nos preocupaba que no se entendiera el inglés con esos dejes colombianos, pero creo que lo logramos”.
 
Escobar en construcción
“Mi papel era muy sencillote, la verdad, por eso lo hice”, bromeó el intérprete. Para describir al capo del cártel de Medellín apuntó: “Puso su brillantez en el lado oscuro al inventar el grandísimo negocio del narcotráfico. Era un genio auténtico, pero se convertía en un ser gélido cuando tomaba decisiones tan terribles como el atentado contra un avión, aunque después se prestaba a juegos con los críos… Me gusta su humor soterrado, que procede de la cultura colombiana”.
 
 

 
 
 
   Si algo simboliza la figura del archiconocido criminal colombiano es el hipopótamo, “un animal predador pese a presentar una apariencia cariñosa”. Tenía varios ejemplares que se escaparon de su hacienda tras ser destruida y se reprodujeron por el país. “Hay un plano mío que le imploré al director y en el que salgo de la piscina desde debajo del agua antes de que ordene un asesinato. Esa es la mirada del hipopótamo”, detalló.
 
   Varios asistentes se interesaron por el cambio físico que para el artista acarreó esta cinta. Él quitó hierro a esa transformación: “Como el argumento se alarga durante 15 años, al principio Pablo tenía cierto atractivo, pero finalmente se quedó descompuesto. Usamos mucho el maquillaje. Y no engordé tanto, subí unos kilos porque venía de hacer de galán en Mother!, pero el problema llegó más tarde… ¡Finalizamos el rodaje en Navidad y me tocó dieta! [risas]. Con la camisa desabrochada en no pocos planos, solo hubo una secuencia con desnudo trasero en la que le sustituyó un doble. Asombra que tras ese instante fugaz del metraje se esconda una anécdota monumental. Y es que al hombre que corre sin ropa por la selva se le quemó la casa justo el día antes de que se pusiera ante la cámara. “Lo perdió todo: documentos, ropa, dinero. Y venía con una sonrisa, nos dio una lección de humildad. Le regalamos todas las camisas que utilizábamos en la película y el hombre debe ir todavía por ahí vestido de Escobar”, recordaba Bardem.
 
 

 
 
 
Las secuelas de la interpretación
Una de las preguntas más interesantes versó sobre lo doloroso que puede resultar en lo personal encarnar papeles de ese calibre. “Tenía mucho miedo”, aseguró Cruz en referencia a la complejidad de este proyecto, cuyo desarrollo exigía una implicación desmedida. “Eran personajes muy intensos, rodábamos a toda velocidad desde las cuatro de la madrugada, había secuencias bastante salvajes… ¡Y sobrevivimos! Al final lo recuerdo como algo positivo que Javier y yo vivimos juntos. Jugaba a nuestro favor el hecho de conocernos desde hace veintitantos años y coincidir antes en unas cuantas películas. Fernando además nos cuidó muchísimo y nos contagió su serenidad. Éramos los tres todo el tiempo”.
 
 

 
 
 
La generosidad de las alabanzas
Presente en ambos coloquios estuvo el reconocimiento de Bardem a la labor de Cruz. “El mayor trabajo de composición fue el que desarrolló ella”, subrayó, “porque Virginia Vallejo era una suerte de Ana Obregón de los años ochenta en Colombia. Eso hay que sostenerlo, y requiere valor que alguien se atreva a ello. Contener es fácil, pero Penélope aquí no contiene, es pura extroversión. Me parece muy difícil gritar como ella en la piel de esa presentadora desencantada”. Pese a que la actriz reconoció a los espectadores que el suyo era “un bombón de papel”, no le resultó fácil darle vida. “Nunca me pregunto si mis personajes me gustan”, apuntó, “solo intento comprender su cabeza. Y la de esta mujer es bastante peculiar. Tenía mucho de donde tirar. Vi horas de ella entrevistando a gente y también siendo entrevistada tras alcanzar el estrellato en su país. Me importaba retratar la violencia tal como fue y no hacer algo glamuroso sobre el mundo del narco ni sobre Virginia. Porque contribuyó a generar dolor y sufrimiento”.
 
   Bardem tampoco escatimó elogios a distintos compañeros. A Fernando León de Aranoa le calificó prácticamente de hermano, al igual que a Luis Tosar desde que actuó con él a las órdenes de ese director en Los lunes al sol. “A los 32 años puedes hacer amigos del alma, como fue mi caso al conocer a Fernando. Es muy trabajador, se leyó y vio todo el material sobre el capo de Medellín, además de adaptar estupendamente la novela de Virginia Vallejo”, ahondó. Penélope Cruz incidió en que el largometraje plasma elementos al margen de la novela, sobre todo acerca del personaje que ella se encargó de levantar: “Virginia era una tía entre 30 hombres en todas las reuniones del narcotraficante y una de las pocas personas a la que él escuchaba: le enseñó a comunicarse con el público, le animó a emprender su carrera en la política…”    
Natalia y Celia de Molina
Natalia y Celia de Molina
 
 
 
   Bardem dejó claro que el oficio de la interpretación “nos repercute a nivel inconsciente. Haces un determinado trabajo, crees que lo tienes controlado, pero te vas a casa y sucede algo que se refleja en tu comportamiento con los demás. En este caso yo lo percibí en una especie de necesidad de imposición. Quería las cosas aquí y ahora. Quizá fuese por la imperiosa necesidad de respeto que tenía Escobar. Puso a todo un país de rodillas para conseguirlo, y al no tener éxito, terminó volviéndose loco”. Y remató con una sentida conclusión: “Uno no está exento de su dolor. Y sabemos que ese dolor funciona, nos damos cuenta al ver los ojos húmedos y el aplauso sincero de la gente”. 
Juan Antonio Bayona Macarena García
Leiva Alberto Iglesias
Óscar Jaenada Sara Miquel
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